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Durante mayo de 2016, la editorial Norton&Company publicó una historia universal del papel, aún sin editar en español, titulada Paper. Paging ­Through History (Papel. Hojeando la historia), escrita por el estadounidese Mark Kurlansky, autor de numerosos best-sellers.

La historia del papel es una historia de transmisión cultural y Kurlansky la cuenta vívidamente en este compacto y bien ilustrado libro, que inicia el proceso de fabricación del papel en Asia Oriental (China, Japón y Corea) para a continuación, introducirse en el mundo islámico y dar el salto a la civilización occidental a través de Al-Andalus.

Kurlansky afirma que los molinos de papel no eran buenos vecinos puesto que eran ruidosos, procesaban enormes montones de trapos sucios y apestaban a amoniaco, a menudo derivado de la orina humana, que se utilizaba para descomponer las fibras de los trapos. Sin embargo, el papel era una bien necesario por lo que los molinos se expandieron y la experimentación en el proceso de fabricación nunca se detuvo.

Para contextualizar la historia del papel y resaltar su importancia, el autor revisa otros soportes escriturarios tradicionales y las culturas que los utilizaron. Así, revisa los huesos de oráculo chinos, las tablas cuneiformes, el papiro egipcio y hasta el amate mexicano. Igualmente, recopila información curiosa sobre los rituales o la dieta de los  papeleros franceses del siglo XVIII, temas ya explorados por el historiador Leonard Rosenband a partir del Molino Montgolfier.

Siendo críticos, los juicios históricos de Kurlansky son a menudo triviales y a menudo equivocados. Por ejemplo, cuenta que Europa fue hacia 1500 “la civilización más avanzada del mundo”, una tradicional visión etnocentrista europea refutada por estudios sobre fabricación del papel en Asia. Tampoco menciona la estrecha vinculación existente entre la fabricación del papel y la implantación de la imprenta o la permanentemente exigencia de papel por parte de la Administración europea para mantener el buen gobierno de sus territorios. Todo ello hace que esta introducción a la historia del papel, porque en el fondo no es más que una obra divulgativa, resulte amena para lectores no especializados pero sin duda es insuficiente para historiadores del papel versados en la materia.